¿Como golondrinas de Bécquer?.

    Debe constituir una decisión audaz después de haber escrito la biografía fidedigna de Artemisa de Gentileschi o la de la propia Remedios Varo, hacer sobre ésta una ficción basada en la etapa de su vida más bohemia y turbulenta pero Amparo Serrano de Haro la toma para llevarla hasta sus últimas consecuencias en «La Pintora pelirroja vuelve a París».

    El escenario seleccionado favorece mucho las elucubraciones sobre encuentros reales o figurados con la pléyade de personajes conocidos que en los años treinta y cuarenta pululaba por allí. Afloran a la memoria con facilidad relatos de primera mano, por ejemplo los que hicieron Ernest Hemingway en «París era una fiesta» y Gregorio Marañón, vividores de aquel espíritu del tiempo del primer tercio del siglo XX. También hay recientes novelones del tipo que ha hecho Juan Manuel de la Prada con «Mil ojos esconde la noche».

    Si obviamos el ambiente de la Ciudad de la Luz y la época, vamos a lo que subyace a modo de tema esencial que recuerda sobremanera a un cuadro de Lavinia Fontana, una pintora que por su esplendorosa manera de actuar en los siglos XVI y XVII se puede catalogar de feminista cuando aún no se usaba ese vocablo. En él representa a Marte y Afrodita en sugerente pose. Señalamos esa imagen por no decir directamente que Eros y Tánatos, Amor y Guerra irrumpen a cada paso delatando su desnudez con tal fuerza en el argumento que se convierten en los protagonistas del libro dejando en segundo plano el ambiente cuajado de artistas famosos.

    En la forma en que se estructura la novela reside la notable singularidad que encontramos recorriendo ese sentido circular de ida y vuelta que no sólo se exhibe fehacientemente en el hecho de que la pintora pelirroja llegue en su juventud a la atrayente urbe, logre salir de ella en plena II Guerra Mundial y retorne décadas después. Además hace un giro de estar de vuelta en la mentalidad decadente con que surte su efecto la segunda visita en la mujer que ya no es la que era aunque busque referentes espaciales y personales. Un detalle que semeja a la paramnesia o «déjà vu» confuso parece el de que ni siquiera los gatos muestren el aspecto deseado por una Remedios invadida de melancolía a pesar de haber alcanzado el éxito en el intervalo entre uno y otro viaje.          

    Se vislumbra en el tránsito entre la primera exuberancia de los romances y el desvalimiento posterior de las relaciones una especie de disolución en matices de acuarela que va haciéndose desvahída en la madurez, periclitando la nitidez de los colores y el desparpajo de las pinceladas primeras. En ese lienzo se expresa cierta perspicacia de la autora para captar y describir los estados de ánimo y las fases evolutivas en mayor proporción que los caracteres que los provocan. No en vano el título pone el acento en el retorno a pesar de que el trascurso de la lectura de lo publicado bajo él va a evidenciar que sólo queda en intento de regreso a lo inasible que la fugacidad vital escamotea entre recuerdos no correspondidos con la realidad del momento en que se acerca el final. Lo que revela el cierre del periplo se puede entender según una clave de foto en sepia que retrata el declive personal al iniciar la cincuentena de alguien que no pudo llegar a los sesenta años aunque su obra perdure con una frescura increíble sobre todo para quien disfrute con el surrealismo y la fantasía.

Un complemento adicional

Posdata: las golondrinas en el poema de Bécquer vuelven a dar con el ala a los cristales jugando a llamar pero ya no son las mismas que aprendieron los nombres de los amantes al contemplar la hermosura y la dicha de cada uno.

CON IRONÍA -ya que no hay mejor modo de tomarse ciertas cosas- bromea en este vídeo Paul Auster sobre la extensión de su libro que podría ser una novela-río trenzando cuatro vidas para lelas de un personaje. Sorprende la humildad con que lo hace sin otorgarse título de maestría aunque sólo fuera para impartir talleres del género a sus imitadores-as en un mundo, el literario, donde cualquier manipulador de las letras se atreve a enseñar en lotes de todo un poco incluso a hacer tesis sin haber hecho ninguna ni entender el esfuerzo y los años que supone hacerla no clonada. «Siento que he estado preparándome toda la vida para escribir este libro», confesaba el original autor al director de cine Wim Wenders quizás llevado por su cinefilia común y su quehacer en la materia. 4 3 2 1, fue la primera novela de Paul Auster después de siete años, se publica en 2017, aborda el emotivo retrato de toda una generación, un coming of age universal y una saga familiar que indaga en los límites del azar y las consecuencias de nuestras decisiones. Confirma que cualquier suceso, por irrelevante que parezca, abre posibilidades pero cierra otras, por ejemplo, las de sentirse defraudados por el acontecer cuando el bagaje de la experiencia muestra la diferencia entre lo genuino y el deseo de serlo a todo trance, con escasa honradez emuladora.    Ciertamente y sin menosprecio de nadie este escritor se ha ido sin prestar atención al artificio que perpetran quienes lo siguen eludiendo reconocerlo, probablemente porque sí intuía que son nadie y si a alguien inquieta que nos hagan esa misma faena aún nos falta madurez para darnos cuenta.

Revelaciones de José Ángel Cilleruelo

Emily Dickinson, Rosalía de Castro, Miró, Fernando Pessoa, William Shakespeare,  Hemingway y un largo elenco de actores del arte y la literatura prestan voz a los pensamientos de Cilleruelo en este libro que sí abre ventanas a nuestra cultura y que se lee pausado, a momentos ilustres, sin masivo desgaste cegador de la vista, cristalizando fragmentos en nuestra mente.

UN DÍA PARA EL DRAMA Si hoy se celebra el Día Mundial del Teatro, nadie mejor que el dramaturgo Alejandro Casona para recordarnos la autenticidad que cada función engendra sobre las tablas de un escenario. Cada representación de una obra constituye una creación inaudita con recitados impecables, declamaciones entonadas al pie de la letra, olvidos, improvisaciones, morcillas añadidas, diálogos de besugos, concha de apuntador y deleite.

Esclava pero no de las letras:                        

Ana Caro Mallén, poeta y dramaturga del Siglo de Oro.

   No se sabe con certeza si Ana Caro Mallén nació en Granada o en Sevilla pero sí consta que fue adoptada como esclava morisca por Gabriel Caro de Mallén y su esposa. Queda poca obra escrita de ella porque al morir de peste se quemó gran parte pero sí se tiene constancia de su actividad poética desde 1628, cuando participó con una Relación en las fiestas ofrecidas por Sevilla a los mártires del Japón. Asistió a la academia literaria del conde de la Torre y escribió sobre todo poemas extensos sobre eventos, celebraciones y fiestas públicas, como por ejemplo Romance por la victoria de Tetuán (1633).    Entabló amistad con la famosa novelista María de Zayas, con la que parece ser que vivió en Madrid. Fue reconocida por sus colegas masculinos, entre ellos Juan de Matos Fragoso o Luis Vélez de Guevara, quien la mencionó en su «El diablo cojuelo» con el epíteto de «décima musa sevillana». Alcanzó el favor y la protección del Conde-Duque de Olivares y del cabildo sevillano. Fue miembro de las más selectas academias literarias de su época, publicó al lado de Calderón de la Barca y otros importantes autores, trabó amistad con Luis de Góngora y numerosas personalidades, estrenó en los corrales de comedias y recibió encargos para escribir autos sacramentales y otras piezas. Documentos conservados demuestran que cobró por algunas de sus relaciones poéticas y obras de teatro, por lo que se la considera una de las primeras escritoras profesionales. Estos últimos datos -que definen su independiente desenvoltura social para la época del Siglo de Oro en que vivió- proporcionan el mejor motivo para considerarla patrona del gremio de poetas o de dramaturgas y referirla de cara al Día de la Mujer.        

Obra suya publicada en 2023 con decoración añadida de meninas de Manolo Valdés.

Bipedia

Colapso del día de los enamorados en las tiendas de flores, perfumes, corazones de plástico, etc Año entero pasando sin pena ni gloria Enfurruñamientos progresivos que separan igual parejas de personas que de calcetines: Éstas son las últimas noticias que recoge El monitor para bípedos , que les aprovechen tanto a los enamorados convencidos como a los desenamorados, […]

Bipedia

Dance First y un aniversario de Samuel Beckett

El título cinematográfico es de James Marsh y lo protagoniza con maestría Gabriel Byrne en el papel del literato.

Aunque este escritor, Samuel Beckett, en torno al que gira el film ya dijo que
«Cada palabra es como una innecesaria mancha en el silencio y en la nada», parece que el juego de espejos que el retrato en reflejo proporciona, duplicando al actor que lo representa en un monólogo dialogado cargado de trascendentes sutilezas personales, aporta algo más que manchas. Tanto la música como la fotografía van simulando en la gran pantalla la evolución que el propio cine siguió durante el trascurrir de los años que duró este autor en el mundo. Subrayamos en este aspecto el uso del blanco y negro en la primera parte concentrando al espectador en una sobriedad escénica y dramática de singular experiencia que posiblemente emula la austeridad angustiosa del teatro del absurdo que él acuñó.

Posiblemente la mejor manera de homenajear al polifacético irlandés Samuel Beckett (poeta, dramaturgo, novelista, crítico) consista en ver el mismo día en que se cumplen 34 años de su muerte esta especie de biopic o biografía en un largometraje que se hace corto.

Así dice Samuel Beckett y podría aplicarse a la película: «El mar, el cielo, la montaña, las islas, vinieron a aplastarme en una sístole inmensa, después se apartaron hasta los límites del espacio. Pensé débilmente y sin tristeza en el relato que había intentado articular, relato a imagen de mi vida, quiero decir sin el valor de acabar ni la fuerza de continuar».
Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar